In the clouds

No, ya no eres la misma de antes. Hace rato que dejaste de andar al paso de las nubes, hace mucho dejaste de ser la desquiciada que saltaba
y reía
y lloraba
y vivía.

Me dejaste con esta sensación angustiosa de no saber qué decir al mirarte la cara. Qué carajo debo decir si contengo las ganas del llanto cada vez que bajo los ojos.

Y todos juntos reímos en un cónclave de blasfemias patéticas porque no tenemos el coraje de enfrentarnos a la muerte
Ni al miedo
Ni a la vergüenza
Ni al invierno.

Porque ya nada esperamos de tus manos con barro; ni de tus ojos perdidos en un espacio infinito. Porque la culpa no es del olvido sino nuestra, por tener cara para olvidar, por no tener los cojones para defendernos cuando viene una verdad y nos putea, por no querer entender que el último hálito de vida se nos fue en goteos imbéciles y que perdimos el tiempo parafraseando ilusiones para retenerte.

(y aún así te largaste)

Al final del día, no hay llanto que se lleve la rabia;
ni rabia que esconda una pena.

Botada en la basura

Debajo de todo lo in servible encontré una excusa. La cuidé, la dejé bien bonita para que no te extrañaras tanto al vernos llegar. La tuve conmigo hasta que se me congelaron las manos, el alma y el corazón; la cuidé hasta que la pena llenó mi cabello de piojos, sí cariño, los piojos vienen con la muerte y yo traigo un recuerdo medio muerto en mi cabeza.

Un recuerdo medio muerto y otras costumbres; que no nos pudieron salvar de esta derrota