(biografía de una locura)
Verdad nunca supo mantener un secreto, le costaba mucho admitir que de pequeña las palabras se le escapaban de la boca, muchas veces ella no tenia idea de cómo sucedía pero de pronto los secretos dejaban de serlo y ya nadie quiso contarle algo.
Así fue como también perdió a sus amigos, todos tenían miedo de juntarse con ella porque si le confesaban cualquier cosa, acabaría sabiéndolo medio mundo. Se fue quedando sola, su familia la rechazaba por ser así ya que dejaba al descubierto lo que nadie quería escuchar, su personalidad se volvió in tolerable y ya nadie confiaba en ella.
Todos la evitaban.
La apodaron Mentira, nadie daba fe de lo que decía y todos negaban lo que Verdad aseguraba saber de ellos. La gente la miraba con desprecio en la plaza y su familia no tardó en echarla a la calle. Nadie quería alimentar a quien no podía guardar un secreto, a quien no podía luchar contra su propia transparencia.
Por un largo tiempo, Verdad se paseó por las calles como la indigente en que la habían convertido, vivió de la caridad de los locos y aunque no tenía un céntimo, siguió causando líos.
Apenas se percataron del problema, los del gobierno no tardaron en pagar a Loca una apetitosa cantidad de ceros (a la derecha) para que se hiciera cargo del asunto, pero ella, al darse cuenta que Verdad no era más que una pobre chiquilla de dedos frágiles, prefirió esconderla en el umbral de las historias perdidas. Lamentablemente, los del gobierno descubrieron que Loca los había des obedecido y la castigaron, decidieron disfrazarla de Verdad y así la condenaron al desprecio de la gente, al mismo tiempo que le deban, a la apariencia de Verdad, la irracionalidad que le faltaba para ser ignorada por completo.
Pero aun les quedaba un problema, Verdad. A ella le tocó más duro, a Verdad la dejaron sola, el olvido se olvidó de ella y la historia abusó una y otra vez de su cuerpo, de su piel, la despojaron de sus lunares, de su aroma de mujer y de todo lo que sabía.
Luego, la pusieron en el lugar de Loca y desde allí grita des controladamente, pero nadie la escucha, y desde luego: todos la evitan.
Verdad nunca supo mantener un secreto, le costaba mucho admitir que de pequeña las palabras se le escapaban de la boca, muchas veces ella no tenia idea de cómo sucedía pero de pronto los secretos dejaban de serlo y ya nadie quiso contarle algo.
Así fue como también perdió a sus amigos, todos tenían miedo de juntarse con ella porque si le confesaban cualquier cosa, acabaría sabiéndolo medio mundo. Se fue quedando sola, su familia la rechazaba por ser así ya que dejaba al descubierto lo que nadie quería escuchar, su personalidad se volvió in tolerable y ya nadie confiaba en ella.
Todos la evitaban.
La apodaron Mentira, nadie daba fe de lo que decía y todos negaban lo que Verdad aseguraba saber de ellos. La gente la miraba con desprecio en la plaza y su familia no tardó en echarla a la calle. Nadie quería alimentar a quien no podía guardar un secreto, a quien no podía luchar contra su propia transparencia.
Por un largo tiempo, Verdad se paseó por las calles como la indigente en que la habían convertido, vivió de la caridad de los locos y aunque no tenía un céntimo, siguió causando líos.
Apenas se percataron del problema, los del gobierno no tardaron en pagar a Loca una apetitosa cantidad de ceros (a la derecha) para que se hiciera cargo del asunto, pero ella, al darse cuenta que Verdad no era más que una pobre chiquilla de dedos frágiles, prefirió esconderla en el umbral de las historias perdidas. Lamentablemente, los del gobierno descubrieron que Loca los había des obedecido y la castigaron, decidieron disfrazarla de Verdad y así la condenaron al desprecio de la gente, al mismo tiempo que le deban, a la apariencia de Verdad, la irracionalidad que le faltaba para ser ignorada por completo.
Pero aun les quedaba un problema, Verdad. A ella le tocó más duro, a Verdad la dejaron sola, el olvido se olvidó de ella y la historia abusó una y otra vez de su cuerpo, de su piel, la despojaron de sus lunares, de su aroma de mujer y de todo lo que sabía.
Luego, la pusieron en el lugar de Loca y desde allí grita des controladamente, pero nadie la escucha, y desde luego: todos la evitan.