Buenos días señorita, caballero; mi intención no es molestar, sólo pido a cambio de mi arte una sonrisa bien grande que nos sirva para despertar de este letargo.
Sin vergüenza vengo a hablarles de lo amplia que es la palabra Artista, por eso me gusta, porque es amable y nos hace un hueco a todos; de algún u otro modo encajamos bien entre sus letras y todos tenemos derecho a denominarnos como tal; es el nombre que viene después del nombre.
Así como me ven yo no tengo estudios acerca del tema, pero hoy es la oportunidad de dejar de lado la teoría y ejercitar la práctica.
Propongo una oda a todos los hombres y mujeres que se suben a las micros ha regalarnos un poco de su música, de su teatro, de su poesía. A todos los pintores directamente desde la plaza de armas, a todos los mimos de Ahumada, a todos los cantantes del parque forestal, una oda bien merecida por hacer del arte algo humano y asequible, por compartir su talento a un precio módico, por ser valientes y enfrentar (nos).
Compañero, no sea usted desconfiado, más bien anímese y agradezca que lo que tienen para dar es mucho más de lo que usted recibirá gratis en toda su vida.
Sáquese los audífonos que lo que ellos hacen también es música, no hablemos de Silvio, Alejandro, hablemos de los anónimos que también son trovadores.
Por una vez, desechemos a los ídolos de papel y maquillaje y quedémonos con el que no pide a cambio idolatría, sólo una moneda de las chicas.
Porque son parte de este Chile y lo hacen más vivible, porque las horas en micro se hacen ligeras con buena música, porque su talento es de verdad y no viene envasado, porque son los artistas despojados de los círculos sociales y que, aún teniendo en claro eso, más que cualquiera de nosotros, perduran: más que cualquiera de nosotros.
No sea desconfiado y voltéese a mirar, esto es arte (callejero).
Sin vergüenza vengo a hablarles de lo amplia que es la palabra Artista, por eso me gusta, porque es amable y nos hace un hueco a todos; de algún u otro modo encajamos bien entre sus letras y todos tenemos derecho a denominarnos como tal; es el nombre que viene después del nombre.
Así como me ven yo no tengo estudios acerca del tema, pero hoy es la oportunidad de dejar de lado la teoría y ejercitar la práctica.
Propongo una oda a todos los hombres y mujeres que se suben a las micros ha regalarnos un poco de su música, de su teatro, de su poesía. A todos los pintores directamente desde la plaza de armas, a todos los mimos de Ahumada, a todos los cantantes del parque forestal, una oda bien merecida por hacer del arte algo humano y asequible, por compartir su talento a un precio módico, por ser valientes y enfrentar (nos).
Compañero, no sea usted desconfiado, más bien anímese y agradezca que lo que tienen para dar es mucho más de lo que usted recibirá gratis en toda su vida.
Sáquese los audífonos que lo que ellos hacen también es música, no hablemos de Silvio, Alejandro, hablemos de los anónimos que también son trovadores.
Por una vez, desechemos a los ídolos de papel y maquillaje y quedémonos con el que no pide a cambio idolatría, sólo una moneda de las chicas.
Porque son parte de este Chile y lo hacen más vivible, porque las horas en micro se hacen ligeras con buena música, porque su talento es de verdad y no viene envasado, porque son los artistas despojados de los círculos sociales y que, aún teniendo en claro eso, más que cualquiera de nosotros, perduran: más que cualquiera de nosotros.
No sea desconfiado y voltéese a mirar, esto es arte (callejero).
19 de abril de 2009 a las 17:58
Somos terriblemente Callejeras (mas aún no me atrevería a decir que somos Artistas, sí Autistas (jaja olvídalo, PÉSIMA broma...)).
Oye abogada, el talento aún no se te va de los dedos. Espero que siempres sigas escribiendo aunque te subas a una micro y nadie sepa que escribes y por ende no te lea (sería bakán tener escrito un poema en la cara, pero que vaya cambiando sipo), y obviamente no te de ni una moneda.
¿A quién le interesa la plata? Yo de verdad prefiero una sonrisa; no se vive de eso, dicen, pero puta que te cambia el día.
Chao.
25 de abril de 2009 a las 15:57
""¿A quién le interesa la plata? Yo de verdad prefiero una sonrisa; no se vive de eso, dicen, pero puta que te cambia el día.""
notable.....
diria que un micro cuento por si mismo
;)
7 de junio de 2009 a las 10:33
A muchos artistas callejeros les encantaría saber de este relato, les haces justicia.